Coronel Alfredo Delgado

Coronel Alfredo Delgado

(1937-1940)

 

Como cualquier beduino desierto, el general Pablo Macías Valenzuela llega a Culiacán a fines de 1934 y levanta su tienda de campaña en “La Lonja”, junto a la plazuela Rosales, preparándose para lanzar su candidatura al gobierno de Sinaloa, que aun presidía, alegre y tambaleantemente, el profesor Manuel Páez.

 

Venia a la segura, sin temor alguno de que nada ni nadie se le atravesaría en el camino. Traía la bendición de “Tata” Lázaro y consideraba un hecho entrar a la puerta grande a la gubernatura próxima.

 

El hombre de El Fuerte no la había buscado. Se la habían servido en bandeja de plata con el aspecto de mil amores. ¡A quien le dan pan que no lo coma! Pero las cosas no iban a salir como se proyectaban. La cochina y traidora política le jugaría una mala partida que daría al traste con sus ilusiones y pretensiones.

 

La historia fue la siguiente: Macías Valenzuela era jefe de las Operaciones Militares en Durango, cuando Lázaro Cárdenas recorrió este Estado, durante su gira política. Lo trató y lo atendió a cuerpo de rey. Ahí, en 1934, el candidato le dijo que si llegaba a la Presidencia de la Republica se comprometía a que el sería el próximo gobernador de su tierra natal.

 

El Fuerte fue la cuna natal de don Alfredo Delgado, quien vino al mundo el 25 de diciembre de 1886. Sus padres pertenecieron a las clases pudientes fortenses.

 

El 20 de enero de 1918, en Ciudad Jiménez, Chihuahua, contrae matrimonio con la señorita Soledad Siller Cobos, dama instruida, hija de familia de grandes recursos económicos.

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