General Ángel Flores

General Ángel Flores

(1921-1924)

 

La venganza y la revancha son placeres de los dioses y también de los hombres.

 

El general Ángel Flores derrotado por Ramón F. Iturbe en los comicios anteriores para elegir gobernador de Sinaloa en 1917, volvió con nuevos ímpetus y mayor fuerza política para cobrarse la afrenta padecida.

 

El héroe de Culiacán, de Mazatlán, de Navojoa y de tantos otros combates en los que participó valientemente durante la Revolución, exponiendo su vida para defender los ideales del pueblo, había sucumbido en sus justas aspiraciones políticas ante la popularidad de Iturbe, y esto para él representaba una mancha que tenía que lavar.

 

Al perder esta contienda electoral fue tanta su decepción, que abandonó Sinaloa en 1917, triste, abatido y pobre, para ir a refugiarse a Navojoa a lamer las heridas de su ego y dedicarse a otras actividades ajenas a la milicia y la política.

 

Surge el Plan de Agua Prieta en Sonora, que reclama la destitución del presidente Venustiano Carranza, y entonces Ángel Flores, considerándolo justo y conveniente para el país, abandona su retiro voluntario y participa activa y preponderantemente en este movimiento.

 

El hombre que se había ido “con la cola entre las patas” vuelve a la tierra de sus amores en 1920, al mando otra vez de las fuerzas militares que jefaturaza el “Manco de Celaya”, y decidido a no dejarse comer el mandado en el cambio de la estafeta gubernamental que en ese mismo año tendría lugar.

 

Se lanza como candidato teniendo como contrincante a otro coloso de la Revolución: el general Juan Carrasco, el intrépido soldado de Puerta de Canoas, Mazatlán, que tenía igual o mayores merecimientos que el de San Pedro.

 

Triunfa Ángel Flores, porque alguno de los dos tenía que ganar, y protesta como gobernador constitucional del Estado para el período que arrancaba el 27 de septiembre de 1920 y concluía en el mismo día y año de 1924.

 

Ascendía al poder a los 37 años de edad, joven, vigoroso, lleno de vida. Ángel Flores había cobrado la afrenta, la humillación sufrida.

 

Ángel Flores nació el día 2 de octubre de 1883, en el pueblo Lo de Verdugo, municipio de Culiacán.

 

A las 10 de la mañana del día 27 de septiembre de 1920, teniendo como escenario el desaparecido y hermoso teatro Apolo, el general Ángel Flores tomó posesión del gobierno del Estado.

 

Ni siquiera pudo calentar la silla. Álvaro Obregón, ya Presidente de la República, lo designa Jefe de la Primera División del Noroeste, que comprendía Baja California, Sinaloa y Nayarit. A escasos 12 días de haber asumido la titularidad del Poder Ejecutivo, el 9 de octubre pide licencia a la Cámara de Diputados para separarse de su encargo con carácter ilimitado.

 

El ansia de poder es infinita y el que la ha probado quiere más. Ángel Flores se separa del gobierno para postularse como candidato a la Presidencia de la República, teniendo como contrincante al poderoso militar y político sonorense Plutarco Elías Calles.

Recorre medio país en busca del voto. La maquinaria oficial que dirige Álvaro Obregón, su antiguo jefe y amigo, lo obstaculiza. Fracasa. Calles es electo y se retira Flores a la vida privada en 1925.

 

Un año después, el 31 de marzo de 1926, fallece en Culiacán. Su muerte es terrible. Su agonía escalofriante. Los grupos que lo habían apoyado, el gremio de los agricultores principalmente, exigen la autopsia del cadáver.

 

Los laboratorios emiten su dictamen: arsénico, el veneno mortal.

 

“Las vísceras afectadas por el tóxico y el mismo aparato digestivo en estado de destrucción son enviadas a la capital de la República para un nuevo análisis químico y patológico. Las vísceras llegan al puerto de Manzanillo violadas, pero ya en Culiacán se ha llevado a cabo, en los laboratorios del Colegio Civil Rosales, un análisis legal” dice Hernández Tyler en su biografía sobre Ángel Flores.

 

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