Antonio Toledo Corro

Antonio Toledo Corro

(1981-1986)

 

Desde el elevado trampolín de la Secretaría de la Reforma Agraria, Antonio Toledo Corro no tuvo ningún problema para ser postulado candidato del PRI al gobierno de Sinaloa para el sexenio 1981-1986.

 

Aunque nunca fue del agrado del gobernador Alfonso G. Calderón, que obstinadamente intentó ponerle piedras en su agrario camino, Antonio  contó siempre con el respaldo absoluto de su amigo el presidente José López Portillo.

 

Calderón pretendió que la posición cetemista ganada para él por don Fidel Velázquez, siguiera vigente en Sinaloa, pero en realidad Alfonso no tenía gallo con espolones para hacer un papel decoroso en el palenque sinaloense ante el experimentado felino del sur del estado.

 

El chihuahuense, como mero pasatiempo, calentó las aspiraciones del ingeniero Lázaro Ramos Esquer, profesionista serio y estimado, oriundo de Tepuche, representante en ese entonces de la Secretaría de Recursos Hidráulicos en Sinaloa.

 

Por su parte, el licenciado Salvador Robles Quintero, nativo de Los Mochis, y al que le latía locamente el corazón por dirigir el destino de la entidad, solamente se concretó a dar dos o tres vueltas por la geografía sinaloense, vio que las cosas estaban de color de hormiga y se retiró con el rabo entre sus saltarines y salvadores pies.

 

Sonó otra vez el nombre de Gilberto “El caminante” Ruiz Almada, pero ya no pudo hacer  “camino al andar”, porque había perdido condición física para poder llegar a la ansiada meta.

 

Así es que Antonio Toledo Corro, arribó al entablado sinaloense ante el alborozo de sus numerosos simpatizadores y amigos del alma.

 

La obra máxima de Antonio Toledo Corro fue la carretera Mar de Cortés, que constituyó un importante avance en las vías de comunicación de Sinaloa.

 

Su costo fue de 21 mil millones de pesos y tiene una longitud de 126 kilómetros. Une a los municipios de Culiacán y Guasave, intercomunicando además a los de Mocorito, Salvador Alvarado y Angostura.

 

Acción de benéficos resultados fue el dragado de las zonas estuarinas del sur de Sinaloa, lo cual se reflejó de manera inmediata en la quintuplicación de la cosecha camaronera.

 

Otro logro importante fue la creación de COBAES y de la Universidad de Occidente, que si bien es cierto propició la exacerbación de una lucha estéril entre el gobierno toledista y la UAS, encono que por lo mismo jamás debió haber existido, vino a abrir un amplio campo de acción y elección para el desarrollo intelectual de la juventud estudiosa de Sinaloa.

 

Toledo Corro le dio un gran impulso a los programas de aserraderos y mineros en los altos de Sinaloa.

 

La infraestructura urbana de Escuinapa, Rosario, Mazatlán, Guamúchil, Guasave, Los Mochis y Angostura, fueron renglones particularmente transcendentales de la administración toledista.

 

El escuinapense, pese a los grandes problemas de violencia registrados durante su gobierno, hizo un buen papel.

 

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