Licenciado Eustaquio Buelna Pérez

Licenciado Eustaquio Buelna Pérez

(1871-1875)

 

Político, filólogo e historiador por vocación, jurista por profesión y educador por humanidad, don Eustaquio Buelna Pérez constituye un ejemplo permanente de tenacidad y esfuerzo; su obra ha resistido al tiempo y a las maldades humanas y no hay persona que pueda negarla, como atinadamente apunta el historiador sinaloense Héctor R. Olea.

 

Originario de Mocorito, donde vio la luz primera el 19 de septiembre de 1830, José Eustaquio Miguel Dolores –tal fue el nombre bautismal que le impusieron sus padres José Miguel Buelna y María Estefanía Pérez--  supo remontar las alturas, vencer las adversidades y cincelar, golpe a golpe, un legado cultural que al paso de los años se agiganta. Un ejemplo tangible de su obra es la Universidad Autónoma de Sinaloa, que naciera en Mazatlán como un modesto colegio de instrucción secundaria al que se denominó “Liceo Rosales”.

 

Según asienta Olea en su libro “Eustaquio Buelna, fundador de la Universidad Autónoma de Sinaloa”, la obra insigne moriteño que llegara a gobernar nuestra entidad y a presidir la Suprema Corte de Justicia, “pasó inadvertida por sus contemporáneos y necesitó bastante tiempo, muchos años después de su muerte –el 30 de abril del 1907-, para que adquiera entre los suyos su verdadero valor y adecuada divulgación. En ella, don Eustaquio se rebela inconforme y violento contra todas las falsedades de los hombres de su época”.

 

El propio apologista lo define como “político militante que sólo tuvo un credo: el liberalismo juarista de la Reforma”.

 

Don Eustaquio nunca quito el dedo del renglón y el 2 de julio de 1871 es electo gobernador constitucional llevando como vicegobernador a don Ángel Urrea, pero algunos movimientos armados le impiden tomar posesión, lo cual logra finalmente el 27 de septiembre de ese mismo año. Poco le duró el gusto, pues una asonada militar lo desconoce el 17 de noviembre y tiene que salir huyendo de Mazatlán.

 

El 14 de marzo de 1872 se restableció el gobierno constitucional del licenciado Buelna en la ciudad de Culiacán, que por decreto se declaró capital del Estado. Nuevas tormentas lo sacuden y termina por renunciar en 1875, antes de cerrar sus cuatros años como gobernante.

 

Víctima de la diabetes, en su casona de la calle Benito Juárez, y teniendo como testigos a sus amigos Miguel Gaxiola y José A. Aguirre, don Eustaquio murió casi al mediodía del 30 de abril de 1907.

 

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