General Macario Gaxiola Urías

General Macario Gaxiola Urías

(1929-1932)

 

Los hombres íntegros y honestos siempre son bien recordados por la gente que los conoció y los vio actuar en los diferentes senderos por los que transitaron durante su vida.

 

Esta es la limpia imagen que se conserva del general Macario Gaxiola Urías, cuya rectitud, probidad y bondad fue la herencia y ejemplo que legó a sus hijos y a los sinaloenses.

 

Como civil, fue respetuoso de las instituciones; como militar, agarró el fusil y defendió las causas nobles de la Revolución, y como gente del sistema, le sirvió fielmente sin esperar recompensa alguna.

 

Gaxiola llegó a la gubernatura porque le tocaba por derecho, al exponer su existencia en fragorosos combates en los  movimientos armados de México.

 

No tuvo opositor a la vista. Hace su campaña ante el beneplácito de la ciudadanía, que estaba enterada de sus atributos personales, principalmente en la región de Angostura, donde hasta las piedras lo conocían.

 

En 1928 fue electo gobernador constitucional del Estado y asume el gobierno el 1º de enero de 1929, en una ceremonia que se distinguió por la numerosa presencia de todas las clases sociales de la entidad.

 

Sinaloa recobra la paz y la tranquilidad política y social, perdida en los anteriores cuatro años en que el botín se lo disputaron gente codiciosa y amante del poder.

 

Pero la calma no duró mucho tiempo. El general José Gonzalo Escobar tira por la borda sus méritos militares e institucionales y se rebela contra el régimen establecido que encabezaba el presidente provisional Emilio Portes Gil, pretextando el asesinato de Álvaro Obregón y culpando de ser el autor a Plutarco Elías Calles, ya convertido en el hombre fuerte de la política de México.

 

El día 4 de febrero de 1929 “Los Renovadores” se asoman a las goteras de Culiacán, amenazando con tomar la plaza y Gaxiola traslada los poderes al puerto de Mazatlán; y empieza la lucha en contra de los alzados.

 

Los rebeldes se apoderan de la capital el día 7, sin menor oposición alguna. Al mando de dos corporaciones vienen los generales sinaloenses Ramón F. Iturbe y Roberto Cruz. Entre los hombres que integraban su guerrilla se encontraba el padre del líder obrero Rosendo G. Castro y tres de sus tíos, que murieron en Mazatlán.

 

Sitian la plaza de Mazatlán y a punto estuvieron de tomarla, pero sorpresivamente la abandonan y se repliegan las fuerzas a La Cruz, perseguidos por los bombardeos de los aviones federales. Llegan a Culiacán, salen todos al norte, se dispersan y colorín colorado.

 

Restablecido el orden el 8 de abril, regresan los poderes a la ciudad capital.

 

Fue en Angostura, la tierra nativa de Macario Gaxiola (22 de febrero de 1889), donde prendió con más fuerzas el ferrrelismo y después el maderismo, de los que fue apasionado simpatizador y seguidor.

 

Gaxiola combate el porfirismo; luego a los zapatistas en Angostura, quienes lo tomaron preso y milagrosamente se salva de ser colgado en un guamúchil; fue jefe de escolta del gobernador Felipe Riveros; participa en la toma de Topolobampo a las órdenes de Ramón F. Iturbe. Aquí recibe su bautizo de sangre, su primera herida de bala y luego acompaña a Iturbe en los combates de Sinaloa de Leyva.

 

Posteriormente se afilia al villismo al lado del general Juan M. Banderas. Resguarda y defiende la plaza de Ciudad Juárez. Se desarticulan las fuerzas del Centauro del Norte y don Macario, en unión de sus hombres, la mayoría angosturenses, se internan en Estados Unidos.

 

Retorna al tiempo por barco a Mazatlán y se reintegra a mediados de 1915 a sus labores agrícolas en Nacozari, Sonora. Vuelve a vestir el atuendo militar en 1920 bajo el mando del general Ángel Flores, firmando y apoyando el Plan de Agua Prieta.

 

Abandona el Ejército y vuelve a Nacozari a plantar árboles frutales y a sembrar garbanzo y maíz.

 

Fue después uno de los impulsores de la organización de CAADES, presidente de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán y director del Penal de las Islas Marías, donde suprimió el sistema de acarreo de madera por los presos, sustituyéndolos por mulas.

 

Estando en el ejercicio de su representación popular, el 21 de enero de 1953 muere don Macario en la ciudad de México, víctima de una gripe complicada con una pulmonía fulminante.

 

En enero de 1986, el H. Ayuntamiento de Culiacán presentó una iniciativa de Decreto ante el Congreso del Estado, proponiendo se exhumaran los restos del general Macario Gaxiola Urías en el Panteón Civil de esta ciudad y se trasladarán a la Rotonda de los Hombres Ilustres de Sinaloa.

 

Por mayoría de votos, la Cámara de Diputados el 16 de febrero aprobó esta iniciativa y en emotiva ceremonia el 22 del mismo mes, en ocasión de celebrarse los 97 años del nacimiento del militar angosturense, el mausoleo destinado a albergar a los sinaloenses que en vida se distinguieron por sus hechos meritorios recibió la urna que contenía los restos del ameritado hombre público.

 

Revolucionario ejemplar, gobernador honesto, funcionario público y privado responsable y senador de la República sin tacha ni mancha, Macario Gaxiola descansa para siempre en el sitio de honor que le correspondía.

 

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En su testamento pidió que se le sepultara al lado de su entrañable amigo y compañero de armas, el general Ángel Flores. Su última voluntad fue cumplida.